Friday, July 30, 2010

¿Te presento a mi familia? (de Nando Dip)

Desde atrás de un inmenso mediterráneo vinieron cantando tres gargantas eternamente jóvenes. Puesto que es mentira que la experiencia propia sólo a uno le vale, dejame que te presente a mis tres profes españoles, abanderados del famoso anónimo "la puta... ¡que lindo estar vivo!", quienes (con la mejor de las buenas voluntades, cabe destacar), se animan a encabezar el desfile de mi familia: Joan, Ismael y el tío Sabina.

Por detrás, o por el oeste, dependiendo de como agarrés el mapa, vienen voces y guitarras por igual... mi compadre Adrián se animó a dejar las partituras para poner un rato en ejercicio su bigote de cantante. Juan Carlos le sigue las notas con soltura, demostrando que para ponerle onda a la cuestión, la cabellera no hace falta (pero tampoco sobra). Marcos, Daniel, Jorge, Carlos y Carlos me enseñaron que no solo las guitarras son las necesarias... pero, ¿que es eso?!

Tantas son las voces, que no me gustaría olvidar ninguna... el tío Silvio, por ejemplo, hace unos días me comentó que estuvo haciendo un experimento de seguimiento colectivo, y llegó a una conclusión bastante interesante: "Los amores cobardes (me dijo) no llegan a amores o a historias. Se quedan allí."

No por mala intención, ni mucho menos por menospreciar a tantas gargantas cantantes tan geniales que tan seguramente estoy olvidando en este momento (lo cual suele suceder, puesto que somos familia muy numerosa), permitime que te presente (y que te muestre de paso que en mi familia no somos todos músicos) al tío J.R.R., a Gabriel, a Umberto, Julio, Howard, mi tía Alfonsina ... permiso! ¡permisoo! bueno, sabrás disculpar, pero es que la casa es chiquita, y se hace un poco incómodo que estén todos aquí. Sucede que cada vez que traigo a casa la noticia de que les voy a presentar a alguien, todos se amontonan para conocer de quien se trata... y justo hoy te traje a vos. ¿Ves? ¡Les encanta dar la bienvenida!

¡Vení! Están todos invitados... tal vez conozcas a algún que otro miembro de la familia... lo cual siempre te va a servir para entrar un poquito mas cómodo a las reuniones. Pero nada más que un poquito, eh? mirá que si te da vergüenza hablarles, se van a ofender.

Éste es el primo Quentin, que se dedicó a dirigir algo un poquito mas complicado que rol... o bueno, por lo menos mejor remunerado. Algo parecido hizo J. Michael, el del apellido raro. Salvo que el, en lugar de actores, últimamente está probando con las viñetas.

También vino el pato con apellido tano (protagonista del famoso dicho: "pato con guantes, ataja penales"), el primo Robin, el tío parche (médico de la familia), mi tío segundo Akira (que, aunque algunos lo pongan en duda, el "tío segundo" SI es parte de la familia) y Tino.

Como tutores a cargo de la pequeña casa, te presento a la tía Ceci (mas "mamá" que "tía" para mi gusto, pero ella insiste...), el viejo Raúl, José Luis, Maru, Jorge y el padrino Buho.

Todos astillas del mismo palo.

De mis hermanos... Otro día te los presento. Ellos son bastante mas escurridizos... Sobre todo mi hermano mayor.

¿Entonces? que decis... ¿vas a formar parte de mi familia? dejame que te de un par de advertencias, ya que si entrás, dificilmente puedas salir después. En esta familia te vamos a enseñar...

- A levantarte todos los días sin dejar que la rutina te aplaste... ¡hoy puede ser un gran día!
- A disfrutar de todo aquello que sea difícil...
- A abrazar con ganas

Y sobre todo, he de advertirte que en mi familia, los finales felices no existen. Aquí hace tiempo que aprendimos a disfrutar de el camino por andar, a proponernos lo imposible...
¿Que tiene de feliz un final?

Nando. Abrigo de invierno.

Wednesday, July 07, 2010

No me olvides

Sobre el manto de hierba fresca que cubre la sepultura del corsario Steam creció un No me olvides. A veces, desde las apacibles ramas de la arboleda, desciende una abeja para robar el polen, rascando los pistilos con sus patitas, saboreando el néctar. Cuando termina, después de frotarse las antenas se aleja en vuelo sinuoso, ebria hasta las rayas.

Thursday, July 01, 2010

He andado muchos caminos (de un Machado Serrat)

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Sunday, June 06, 2010

Pterodáctilos (de José Sbarra)

1
En la era más estrambótica de la Tierra, los pterodáctilos fueron los únicos seres capaces de construir parejas absolutamente fieles.
En el caso de que muriese uno de los integrantes, el otro no formaba una nueva unión.
Si el pterodáctilo sobrevivía, dedicaba el resto de su existencia a deambular por los sitios frecuentados con su pterodáctila. Y realizaba este peregrinaje sin comer ni beber. Sin ir en búsqueda de otra compañera.
Poco a poco iba debilitándose hasta que moría, preferiblemente en el exacto lugar en el que había caído su pterodáctila.

2
Ella lo amaba. Volar hambrientos, pero juntos, le parece una fascinante aventura. Ama su coraje. Ama la paciencia de su vuelo sobre los volcanes. Lo considera un valiente. Ella lo ama. Ama que se olvide de comer por atrapar una piedra azul. Hay otros pterodáctilos, pero ninguno tiene su estrafalaria manera de planear. Ella lo ama. Desde el día en que conoció a ese tonto pterodáctilo nunca se separó de su lado. Por eso él sabe que ella lo ama.

3
En la sinfónica turbulencia de la atmósfera, entre nubes doradas, un pterodáctilo vuela junto a su pterodáctila. Sus ojos antediluvianos son los espejos del fuego en el corazón de los volcanes. Vuelan juntos. Como viajeros elegantes.
¿De qué sirve un pterodáctilo sin su pterodáctila?
Toda la Tierra con sus ardientes temperaturas y con sus inesperados desplazamientos les ordena amarse.
Y sobre la catedral volcánica del planeta, y sin saberlo, los pterodáctilos están amándose.

4
De pronto su vuelo se interrumpió. La pterodáctila cayó por un túnel transparente en el aire. Cayó sobre la arena como una roca. Como un meteorito atraído terriblemente por la Tierra.
Estaba en vuelo y el vuelo se detuvo como un amor que dice que no. Un instante de desconcierto y luego la pterodáctila cayó.
El pterodáctilo volaba a su lado. Supo el momento preciso en que su pterodáctila cayó. Pero no miró hacia abajo. Negó el vacío. La implacable vertical de la caída.
Miró hacia un costado y hacia otro. No la vio. Se resistió a aceptar lo demasiado obvio. Y no se animó a mirar hacia abajo. Con espanto volvió la cabeza hacia un costado y hacia el otro.
La buscó en todas las posibilidades de vuelo. Nunca miró hacia abajo.
Aterrizó en la playa.
Caminó con la vista más allá del presente, buscándola lejos. Lejos. Se detuvo sin verla. Intuyó la presencia de una roca nueva sobre la arena. El pterodáctilo cubrió su cara con cuarenta millones de años.
Una tras otra resbalaron sus monumentales lágrimas.
En la boca ígnea de los volcanes resonaron sus alaridos. Pero nunca miró hacia el sitio del dolor.

5
Vuela. No lo distraen las piedras azules que saltan de los volcanes. Sigue su rumbo. Y su rumbo es buscarla.
Sus retinas sólo reflejan la imagen de ella. Cree verla en el movimiento de una rama o sobre la cresta salvaje de una ola.
No se pregunta por qué se fue. Se pregunta hacia dónde.
Su cabeza de cretáceo no puede concebir un abandono, sólo un extravío.
Es puro volar sin calma, un vivir buscándola para salvarla y salvarse al tiempo que la salva. Sin ella, volar es un acto inútil.
Se tropieza con las nubes y confunde el cielo con el mar. Va de un lado hacia otro, desorientado y torpe. Fatiga tanto el vuelo si se vuela solo. No quiere volar. Quiere querer.
No los unían los proyectos ni la costumbre. Los unía el volar sabiendo que el otro volaba al lado. Los unía ese voltear la cabeza en el mismo instante como para decirse:
¿Ves?, estamos volando.

6
Con larval inocencia un pterodáctilo busca a su pterodáctila. El no sabe nada de la muerte. Sólo sabe planear con ella como dos gigantes remeros del espacio. Sólo sabe que un pterodáctilo y una pterodáctila son un mismo cuerpo. Y ahora a él le falta una parte.
Ella murió una noche en que los cielos eran dorados. Aún está sobre la arena su cadáver fosilizándose, pero él insiste en la búsqueda porque eso no es ella, no es su pterodáctila: le falta el vuelo, la mirada y el olor del amor: Ignora las leyes de la naturaleza, cree en el reencuentro. Si necesita a su pterodáctila tiene que ser porque en algún sitio ella lo espera.
Vuela chocando contra todas las salientes de la noche. Va una y otra vez por los lugares que conocieron juntos. Desde la orilla de aquel lago vieron la primera lluvia de estrellas, en ese cráter la tuvo entre sus alas. Vuelve al cielo. Insiste en la búsqueda. Es una esperanza en vuelo y condenada.
Desde lo alto de la noche color magenta se lanza en picada. Solitario y en silencio se desploma en ese fragmento de playa que nunca quiso mirar.



Friday, May 14, 2010

Bienbenito (de Iván Noble)

Tu sonrisa se hizo el pan con dulce de mis mañanas. Todavía no sé nombrar este amor que me desarma. Cuando te veo así, panzón y filibustero lo único que me importa, ahora sí, es llegar a vieja. Te trajieron a un lugar absurdo, difícil y hermoso, lleno de gente que salta a cabecear con los codos. “Hay que andar con pie de plomo” dicen las bisabuelas; yo diría que vayas lento y parejo, pero que gastes tus suelas. Vas a ver qué rico el mar, los besos, los amigos. Van a dolerte a veces las muelas, mujeres y olvidos. Mirá bien a los dos lados antes de cruzar la vida y no te mastiques el viejo cuento de la otra mejilla. Yo que vos no me pierdo ni el fútbol, ni Beatles, ni el tango. De la gente con choferes, yo pasaría de largo. Si vas a decir mentiras no pierdas la elegancia. Sé compañero en el vino y siempre caballero en las resacas. Y nunca le pongas a nadie la rodilla en la nuca; no te tomés en broma jamás a los hijos de puta. Vas a tener que hacer mucho con lo que haremos de vos. Bienvenido a este lío, hermano de mi alma, enano de mi corazón.


Friday, April 23, 2010

Pedro Navaja (de Rubén Blades)

"Daría toda mi creación por haberla escrito yo"
-Gabriel García Márquez

Por la esquina del viejo barrio lo ví pasar,
con el tumba´o que tienen los guapos al caminar,
las manos siempre en los bolsillos de su gabán
pa´ que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal.

Usa un sombrero de ala ancha de medio la´o
y zapatillas por si hay problema salir vola´o,
lentes oscuros pa´ que no sepan qué está mirando
y un diente de oro que cuando ríe se ve brillando.

Como a tres cuadras de aquella esquina una mujer
va recorriendo la acera entera por quinta vez
y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar
que el día está flojo y no hay clientes pa´ trabajar.

Un carro pasa muy despacito por la avenida,
no tiene marcas, pero to´s saben que es policía.
Pedro Navaja, las manos siempre dentro el gabán,
mira y sonríe y el diente de oro vuelve a brillar.

Mientras camina pasa la vista de esquina a esquina,
no se ve un alma, está desierta to´ la avenida
Cuando de pronto esa mujer sale del zaguán
y Pedro Navaja aprieta un puño dentro el gabán.

Mira pa´ un la´o, mira pa' el otro y no ve a nadie,
y a la carrera, pero sin ruido, cruza la calle.
Y mientras tanto en la otra acera va esa mujer
refunfuñando pues no hizo pesos con qué comer.

Mientras camina del viejo abrigo saca un revólver, esa mujer,
y va a guardarlo en su cartera pa´ que no estorbe.
Un treinta y ocho "Smith & Wesson" del especial
que carga encima pa´ que la libre de todo mal.

Y Pedro Navaja, puñal en mano, le fué pa´ encima,
el diente de oro iba alumbrando to´a la avenida,
mientras reía el puñal le hundía sin compasión,
cuando de pronto sonó un disparo como un cañón.

Y Pedro Navaja cayó en la acera mientras veía a esa mujer
que, revólver en mano y de muerte herida, a él le decía:
"Yo que pensaba: hoy no es mi día, estoy sala´,
pero, Pedro Navaja, tú estás peor: no estás en na´".

Y créanme gente que aunque hubo ruido nadie salió.
No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró.
Sólo un borracho con los dos cuerpos se tropezó,
cogió el revolver, el puñal, los pesos y se marchó.

Y tropezando se fue cantando desafina´o,
el coro que aquí les traje mira el mensaje de mi canción:

"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!"
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!
Pedro Navaja matón de esquina, quien a hierro mata a hierro termina

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ¡ay, Dios!
Pedro Navaja, maleante pescador, mal anzuelo que tiraste,
en vez de una sardina un tiburón enganchaste

I like to live in America

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!
Ocho millones de historias tiene la ciudad de Nueva York.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!
Como decía mi abuelita: "El que último ríe , se ríe mejor"

I like to live in America

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida
Cuando lo manda el destino, no lo cambia ni el más bravo,
si naciste pa´ martillo, del cielo te caen los clavos

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!
Barrio de guapos cuida´o en la acera,
cuida´o camara´ que el que no corre vuela

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!
Como en una novela de Kafka el borracho dobló por el callejón

La vida te da...

Saturday, April 03, 2010

BAUDELERIANA -poster- (de José Sbarra)

Suicídense
por favor suicídense
por asco por locura
por resentimiento por narcisismo
para no dejarse morir lentamente
por asombro ante la maldad
por asfixia por horror
por soledad
por amor
dentro de lo posible por amor
pero por favor
suicídense.

Y si alguien les pregunta
qué hora es
respondan sin dudarlo
es la hora de suicidarse.



Wednesday, March 03, 2010

Sailing to Byzantium (de William Butler Yeats)

THAT is no country for old men. The young
in one another's arms, birds in the trees
- those dying generations - at their song,
the salmon-falls, the mackerel-crowded seas,
fish, flesh, or fowl, commend all summer long
Whatever is begotten, born, and dies.
Caught in that sensual music all neglect
monuments of unageing intellect.

An aged man is but a paltry thing,
A tattered coat upon a stick, unless
soul clap its hands and sing, and louder sing
for every tatter in its mortal dress,
nor is there singing school but studying
monuments of its own magnificence;
And therefore I have sailed the seas and come
to the holy city of Byzantium.

O sages standing in God's holy fire
as in the gold mosaic of a wall,
come from the holy fire, perne in a gyre,
and be the singing-masters of my soul.
Consume my heart away; sick with desire
and fastened to a dying animal
it knows not what it is; and gather me
into the artifice of eternity.

Once out of nature I shall never take
my bodily form from any natural thing,
but such a form as Grecian goldsmiths make
of hammered gold and gold enamelling
to keep a drowsy Emperor awake;
Or set upon a golden bough to sing
to lords and ladies of Byzantium
of what is past, or passing, or to come.


Tuesday, March 02, 2010

Viaje

El mantel del horizonte, una canción al hombro, una hoguera de muñecas tras mi espalda, y cien años de soledad.

Sunday, February 21, 2010

Desvelo

Duermo todo el día.

De noche me despierto con la lengua con sabor a fuego y el centro de la galaxia latiéndome abajo del cuello. Inmediatamente me incorporo y me pongo a planear conspiraciones de piedras contra los vitrales más altos. Después cuelgo a la muerte en una percha y camino haciendo equilibrio por las líneas del asfalto de una carretera secreta. Si hay luz de luna y un viento oloroso a tierra, me uno a una cuadrilla de ideales pistoleros y andamos por ahí tirando la bronca hasta armar una guerra que libere pueblos de palabras esclavas.

Me la paso dibujando cosmogonías, estrella por estrella, y cuando se escapa un cometa me le subo al galope como a un caballo. Entonces saco el mapa del imperio de las catedrales y voy por su ruta soplando un cuerno para verlas desplomarse ante la voluntad de cada ladrillo.

Ahí es cuando decido echar barro sobre el cuero del olvido. Escribo cartas viajeras que dejan su nido en la adolescencia y se alejan en bandada hasta que las atrapan ciertas mujeres voladoras, y paso a pie descalzo por los tejados apuntando bien alto el mosquete.

De noche abarco y aprieto. De noche conquisto el firmamento esperando ansioso el contraataque del sol.

Pero cuando el día se levanta puntual me encuentra en alguna cama, blando como un queso. Me destapa, me cachetea, me ata las zapatillas y me lava los dientes para sacarme a la calle a empujones. Me carga por la vereda, sosteniéndome del mentón como a un muñeco educado, para eso de guardar las apariencias. Entonces me sacude de aquí para allá igual que a una pelota de pinball, mientras me despulga las ilusiones.

De repente llega el sol, y yo soy un rulemán obediente en los pistones de la ciudad. Donde sea que arrojen mi esqueleto, tengo que rodar unos metros más allá. El cuento siempre repite la primera página y yo, sonámbulo, corrijo expedientes, hago la fila, espero luz verde, cobro mi sueldo, doy las gracias y hasta luego.

Pero resulta que a veces, cuando llueve, me ven pateando charcos y pregonando libertinajes a diez voces, rebotando afuera de la ley en un cuerpo dormido, mientras sueño que escapo descalzo por las cornisas y los techos, bajo la luz de una luna blanca y despechada.


Wednesday, January 27, 2010

Corazón de Barco (de Adrián Abonizio)

Tengo el corazón en dos mitades
que apenas pueden sostenerse;
la derecha tira al viento
y la izquierda tira redes.

Y al abrir los ojos de mañana,
cuando comprendo donde estoy,
creo que el mundo cabe en mi cama
pero me creo lo que no soy.

Corazón de barco,
furia reprimida,
marea alta con las velas cortas,
si lo que importa no es esta vida.
Corazón de barco,
todo lo abandonas,
será tu origen de bosques lejanos
eso de andar buscando lo imposible.

La abulia de los domingos
clava su arenal en mí.
Estoy desnudo, sólo recuerdo
el astillero donde nací.
Y me hago daño creyendo
que alguien vendrá desde la orilla
me creo libre, pero dependo
que ella se suba a sus costillas.

Corazón de barco,
furia reprimida,
marea alta con las velas cortas,
si lo que importa no es esta vida.
Corazón de barco,
todo lo abandonas,
será tu origen de bosques lejanos

eso de andar buscando lo imposible...


Monday, January 11, 2010

Woodyallenmente

the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - La Bombilla Que Flota - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror - the horror

Thursday, November 05, 2009

Shine on you crazy diamond (de Pink Floyd)


Remember when you were young, you shone like the sun.
Shine on, you crazy diamond.
Now there's a look in your eyes, like black holes in the sky.
Shine on, you crazy diamond.
You were caught on the crossfire of childhood and stardom,
Blown on the steel breeze.
Come on, you target for faraway laughter,
Come on, you stranger, you legend, you martyr, and shine.
You reached for the secret too soon, you cried for the moon.
Shine on, you crazy diamond.
Threatened by shadows at night, and exposed in the light.
Shine on, you crazy diamond.
Well you wore out your welcome with random precision,
Rode on the steel breeze.
Come on, you raver, you seer of visions,
Come on you painter, you piper, you prisoner, and shine...




Sunday, October 25, 2009

Cuento de arena (de Jairo Aníbal Niño)


Un día la ciudad desapareció. De cara al desierto y con los pies hundidos en la arena, todos comprendieron que durante treinta largos años habían estado viviendo en un espejismo.




Wednesday, September 02, 2009

Ernest Mandel (Osvaldo Soriano)

ERNEST MANDEL
TEÓRICO DE LA REVOLUCIÓN
(O. Soriano)


Cuando me enteré de la muerte de Ernest Mandel, el último gran teórico del marxismo contestatario, no me sentí con suficiente autoridad para escribir un artículo sobre él y su obra. Después, al ver que los diarios lo recordaban como un dinosaurio enterrado hace millones de años, me dije que al menos debía dar cuenta de la noche en que lo conocí en Ixelles, cerca de Bruselas, allá por 1877.

Mandel llegó a ser el trotskista más notorio del mundo, heredó la dirección de la IV Internacional y fue reconocido o negado por los suyos con la terrible virulencia con que suelen hacerlo los seguidores del creador del Ejército Rojo. A los dieciséis años se incorporó a la Resistencia contra los nazis, entró en el socialismo para crearle un ala izquierda y en 1940, el mismo año en que Trotsky fue asesinado en México por orden de Stalin, se incorporó a las filas del internacionalismo. En los años sesenta, publicó un libro de referencia para la discusión de la economía: Tratado de economía marxista. Al poco tiempo lo pusieron preso por agitador y al salir de la cárcel era uno de los intelectuales rojos más temidos de la tierra. Pasó clandestinamente por decenas de países tratando de unir los desgajamientos trotskistas. Quería hacerles entender a sus camaradas que la revolución no estaba a la vuelta de la esquina, que Marx había incluso previsto la eventualidad de una tremenda derrota (pasarán cincuenta, cien, doscientos años antes de que la clase obrera tome conciencia de su explotación), y que el stalinismo era el principal enemigo del célebre “¡Trabajadores del mundo: únanse!”.

Su libro más traducido, La tercera edad del capitalismo, conocido a principios de los años setenta, anticipa la euforia mercantilista del reaganismo, la tristeza del menemismo y unas cuantas cosas más. En 1983, Mandel publicó en Inglaterra, donde sus seguidores eran más numerosos que en otros países, Power and Money, que muchos consideran su obra mayor. En 1987, ya profesor de economía en la Universidad Libre de Bruselas, se dio el gusto de escribir Meurtres esquís (Asesinatos exquisitos), un curioso ensayo sobre la novela negra.

Sus giras clandestinas solían terminar en escándalos: expulsado de Australia, Francia, Alemania, Suiza y naturalmente Estados Unidos, es posible que haya estado de incógnito en la Argentina en tiempos de Frondizi, aunque él se negó a confirmarlo aquella noche en que lo conocí. Eran los días del gloria del general Bussi, del almirante Massera, del antisemita Ramón Camps, en los que mataban o desaparecían gente en montones, ciudades y mares.


Y bien: alguien le pidió a Mandel que explicara cómo podía ser que el Partido Comunista Argentino diera a Videla un “apoyo crítico”. Fijamos una fecha en Ixelles y allí acudimos los acusados de montar una campaña antiargentina a escuchar lo que decía Ernest Mandel, sucesor de Trotsky, enemigo de los capitalistas y censor de todos los soviets.

Llegó solo a la reunión, sin custodia ni chicas que le hicieran la corte: dejó unos libros sobre la mesa, limpió los anteojos con un pañuelo de papel, se quitó el sobretodo lustroso, raído, y el echarpe marrón. Enseguida me hizo acordar al profesor socialista que Marcello Mastrroianni interpreta en Los compañeros, la película de Monicelli, el expulsado perpetuo, el predicador pesimista. Empezó a hablar y al rato ya se estaba peleando con todos. No decía una sola palabra de las que uno tenía ganas de escuchar, explicaba el mecanismo económico y social que había llevado a la Argentina al desastre desde Uriburu hasta Videla. Nos preguntó qué era de la vida de don Arturo Illia, al que consideraba un gran hombre; preguntó con ansiedad si se había plegado a la aprobación como Balbín y Frondizi o al silencio como tantos otros. Quiso saber de Agustín tosco y también de los sindicalistas amarillos, que conocía uno por uno. Desmenuzó la lógica del comunismo criollo que se plegaba a las sugerencias de Moscú y por primera vez en mi vida oí a un marxista hablar de la revolución informática y de la manera en que cambiaría al mundo. Dejó que lo insultaran y le dijeran que podía meterse sus libros en el culo. Sonreía con ironía y a veces respondía golpeando la mesa con un puño. Tenía la elegancia del despojamiento, las maneras corteses y virulentas de los revolucionarios del siglo XIX. Aunque pocos como él conocían la marcha del capitalismo posindustrial. La charla, convertida en asamblea, terminó pasada la medianoche.


¿Por qué recordar ahora a un tipo al que Menem le hubiera ganado diez elecciones seguidas? ¿Un profesor al que nadie escuchaba? Porque siempre decía algo que no esperábamos que dijera. Esa noche, militantes uruguayos, alemanes, chilenos y argentinos estaban furiosos contra él. La discusión siguió en los pasillos con un frío inolvidable. Tanto que ni siquiera nevaba. El local, que debía pertenecer a un sindicato, se fue vaciando. No había bares ni cervecerías cerca. Igual, nadie tenía con qué pagarse una comida. Nos quedamos en la vereda, ateridos, Mandel y unos pocos amigos. Recién al rato nos dimos cuenta de que estaba a pie y había perdido el último tren. El autor de Power and Money no tenía coche, custodia ni chofer. Lo que más le preocupaba era encontrar un lugar donde seguir la discusión.

Habíamos llegado en un viejo Citroën con una imposible patente holandesa y nos ofrecimos a llevarlo. Aceptó y ahí nomás salimos a treinta por hora en la helada noche belga, con el profesor más perseguido del mundo sentado en las rodillas. Hablaba castellano con los latinoamericanos, alemán con el que manejaba y portugués con la chica que iba al lado. Ya en Bruselas nos invitó a subir a su departamento. Estaba lleno de libros, en las bibliotecas, en el suelo, sobre la mesa, en el baño, arriba de la heladera, debajo de la pileta y al lado de la cama.

No nos hicimos trotskistas por eso, pero el alemán, que ya lo era, le comió las salchichas que tenía en la heladera y nosotros le tomamos la cerveza y acabamos con el queso. Compré su libro sobre la novela negra en París y me pareció que se le iba la mano con la ideología. Eso es todo. No volví a verlo. Murió en Bruselas de un ataque al corazón a los 73 años. Antes había refutado a los liberales, demostrado las contradicciones de patrones y obreros, pronosticado la caída del imperio soviético y adivinado el fin de la era del trabajo asalariado. “Lo que cuenta –decía- es el conocimiento.” Tal vez por eso los medios hablan de él como de un dinosaurio.

Thursday, August 20, 2009

La Pena de Muerte (de María Elena Walsh)

Fuí lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.

Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.

Fuí condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.

Fuí descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.

Fuí condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la justicia.

Fuí quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.

Fuí enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.

Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.

Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.

Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.

Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme ó convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.

Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.

Me condenaron de facto, por imprimir líbelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.

A lo largo de la historia, hombres doctos ó brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable.

Jamás dudaron de que el castigo fuese ejemplar.

Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.

Wednesday, July 29, 2009

Fundición y forja (de Jairo Aníbal Niño)

Todo se imaginó Superman, menos que caería derrotado en aquella playa caliente y que su cuerpo fundido, serviría después para hacer tres docenas de tornillos de acero, de regular calidad.

Monday, June 29, 2009

Poema (de Julio Zabala)

Cipriano, yo pienso que el alfabetizador
no es sólo el que enseña a leer libros
de ciencias, historia, filosofía
y de tantas cosas exóticas
de que habla la gente.

Hermano, yo pienso que alfabetizar es enseñar
a leer en los ojos:
el dolor de los pueblos,
la enfermedad de los niños,
la angustia de la mujer que pare en la calle,
la tos del minero que escupe y mancha de sangre,
la estatua de la libertad neoyorquina.

Hay que aprender a leer
el hambre que toca a la puerta,
el frío que va por la calle,
la oscuridad del que busca
y no encuentra.

Cipriano, yo pienso que
primero debemos alfabetizar
a los que saber leer libros,
pero no saben leer el dolor de los hombres.


Monday, June 01, 2009

El gigante de ojos azules (de Nazim Hikmet)


Un gigante de ojos azules

Amaba a una mujer pequeña
Cuyo sueño era una casita
Pequeña, como para ella,
Que tuviera al frente al jardín
ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººº con temblorosas madreselvas.

El gigante amaba en gigante,
Su mano, a grandes obras hecha,
Mal podía construir los muros
Ni usar el timbre de la puerta
De una casita con jardín
ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººº con temblorosas madreselvas.

El gigante de ojos azules
Amaba a esa mujer pequeña
Que pronto se cansó, mimosa,
De tan desmesurada empresa
Que no concluía en un jardín
ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººº con temblorosas madreselvas.

Adiós, ojos azules, dijo.
Y, con graciosa voltereta,
Del brazo de un enano rico
Penetró en la casa pequeña
Que tenía al frente un jardín
ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººº con temblorosas madreselvas.

El gigante comprende ahora
Que amores de tanta grandeza
No caben ni siquiera muertos
En esas casas de muñeca
Que al frente tienen un jardín
ºººººººººººººººººººººººººººººººººººººº con temblorosas madreselvas.


Sunday, May 31, 2009

Justicia II

I have no idea where it leads.






Extracto de V For Vendetta, de Alan Moore y David Loyd.